Factores claves para el diseño de un buen anuncio: tercer principio básico de publicidad

Los factores para acertar en la creación del diseño de un anuncio han ido fluctuando a medida que han cambiado las necesidades y deseos de los consumidores. Así no es lo mismo un anuncio en los años 60 que ahora, en el siglo XIX. Las demandas culturales y sociales son diferentes y la interpretación de ese mismo anuncio en un contexto u otro puede ser muy distinta.

Entonces, ¿qué elementos debemos utilizar para acaparar la atención de un consumidor más exigente y deseoso de encontrar la novedad en todos los ámbitos, incluida la publicidad? Es evidente que algunos aspectos son perpetuos y no nos debemos  de sorprender al descubrir anuncios que muestran el deseo del hombre por reafirmar su posición social a través de aquello que posee hoy en día y que esos mismos anuncios mantengan idénticas claves de diseño ahora que hace cuarenta años.

Claves del diseño de un buen anuncio, ahora y siempre:

  1. Mostrar conceptos originales: presentemos un producto nuevo o antiguo, todos queremos ver un anuncio que nos impacte y la manera de hacerlo es creando relaciones originales, conceptos irreverentes que sorprendan al espectador.
  2. Jugar con las palabras: ¿quién ha dicho que no se puedan crear buenos diseños tan sólo empleando diferentes tipografías? Mientras éstas sean suficientemente legibles, se pueden emplear como el diseñador quiera: transmiten valor al anuncio, pueden adquirir distintos significados y resultan muy útiles para cumplir la finalidad del mensaje.
  3. Buen uso de la paleta de colores: el diseño de un anuncio debe ofrecer armonía y estabilidad, por ello es muy importante saber jugar con los colores para que nuestro anuncio obtenga una buena acogida por el público. Pero, cuidado, abusar de colores y degradados puede influir no sólo en los costes de impresión, sino también en la propia confusión del público.
  4. Elementos en equilibrio: podemos encontrarnos anuncios en los que sus distintos elementos juegan a cumplir un desorden intencionado y que resultará evidente al espectador, pero cuando no queramos provocar este efecto debemos ser conscientes de dónde colocarlos para que nuestro mensaje no evoque sensaciones contradictorias.
  5. Y como última regla…: usar el sentido común y pensar qué es lo que nos gustaría ver a nosotros como espectadores. No pensemos que cuanto mayor sea la cantidad de información recogida en el anuncio, más atractivo será el mensaje. A veces la clave está en la sencillez y la sensación de limpieza que transmita nuestro anuncio al público.

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