Morbo y publicidad siempre han estado unidos por una fina línea, sobre todo a partir de los años 90, cuando la necesidad imperiosa por diferenciarse unos anuncios de otros han llevado a las agencias de publicidad y los departamentos de marketing y comunicación de las empresas a crear imágenes de las marcas que nos inciten a pensar de manera malintencionada, o pícara en algunos casos. Nada preocupante y puramente anecdótico, salvo cuando esos anuncios introducen un morbo que convierte el mensaje en una incitación al riesgo, al mal gusto o a la provocación.
¿Cuál es la razón del uso del morbo en la publicidad? El morbo es un mecanismo, una herramienta que emplean los creativos publicitarios para exponer su anuncio en los medios de una manera atractiva. La saturación de información obliga a crear mensajes que obtengan el asombro y la atención del público. Unas veces se utilizan mensajes creativos, ideas originales y otras, se emplea un objeto morboso dentro del anuncio: sexo, muerte, exposición a elementos desagradables, desafiando así al espectador a observarlos dentro de un contexto en el que se supone que no deberían estar.
Esta parte comprometida del morbo en la publicidad ha generado intensos debates acerca de si debería controlarse y fijarse normas éticas para evitar que estos mensajes lleguen a ciertas personas que, bien por edad o por implicación personal, no deberían estar expuestas a este tipo de imágenes.
El morbo es una estrategia que puede producir dos situaciones totalmente diferentes. Este tipo de anuncios van dirigidos al público, mayoritariamente joven, así que si damos con un mensaje liberal que juegue con la imaginación de los espectadores podemos encontrarnos con un anuncio que venda, permita el recuerdo de la marca y produzca un impacto positivo en el público. Sin embargo, si damos con un mensaje que no se dirija al público adecuado y que lo sitúe en una posición violenta, se producirá el efecto contrario: se dañará profundamente la imagen de la marca y el concepto que tengan sus actuales consumidores de ella, por lo que se necesitará invertir de nuevo en recuperar ese prestigio perdido.
El morbo no es una estrategia fácil en publicidad, y aquellos anuncios que apuestan por ella deben hacerlo bien si pretenden una reacción positiva del público. Un error en el planteamiento y en la estrategia publicitaria del anuncio puede desencadenar resultados adversos para las marcas.
Morbo en publicidad:estrategia o algo más
Morbo y publicidad siempre han estado unidos por una fina línea, sobre todo a partir de los años 90, cuando la necesidad imperiosa por diferenciarse unos anuncios de otros han llevado a las agencias de publicidad y los departamentos de marketing y comunicación de las empresas a crear imágenes de las marcas que nos inciten a pensar de manera malintencionada, o pícara en algunos casos. Nada preocupante y puramente anecdótico, salvo cuando esos anuncios introducen un morbo que convierte el mensaje en una incitación al riesgo, al mal gusto o a la provocación.
¿Cuál es la razón del uso del morbo en la publicidad? El morbo es un mecanismo, una herramienta que emplean los creativos publicitarios para exponer su anuncio en los medios de una manera atractiva. La saturación de información obliga a crear mensajes que obtengan el asombro y la atención del público. Unas veces se utilizan mensajes creativos, ideas originales y otras, se emplea un objeto morboso dentro del anuncio: sexo, muerte, exposición a elementos desagradables, desafiando así al espectador a observarlos dentro de un contexto en el que se supone que no deberían estar.
Esta parte comprometida del morbo en la publicidad ha generado intensos debates acerca de si debería controlarse y fijarse normas éticas para evitar que estos mensajes lleguen a ciertas personas que, bien por edad o por implicación personal, no deberían estar expuestas a este tipo de imágenes.
El morbo es una estrategia que puede producir dos situaciones totalmente diferentes. Este tipo de anuncios van dirigidos al público, mayoritariamente joven, así que si damos con un mensaje liberal que juegue con la imaginación de los espectadores podemos encontrarnos con un anuncio que venda, permita el recuerdo de la marca y produzca un impacto positivo en el público. Sin embargo, si damos con un mensaje que no se dirija al público adecuado y que lo sitúe en una posición violenta, se producirá el efecto contrario: se dañará profundamente la imagen de la marca y el concepto que tengan sus actuales consumidores de ella, por lo que se necesitará invertir de nuevo en recuperar ese prestigio perdido.
El morbo no es una estrategia fácil en publicidad, y aquellos anuncios que apuestan por ella deben hacerlo bien si pretenden una reacción positiva del público. Un error en el planteamiento y en la estrategia publicitaria del anuncio puede desencadenar resultados adversos para las marcas.
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