Creando el mensaje publicitario: quinto principio básico de publicidad

Hagamos memoria, ¿cuántas veces, al terminar un anuncio, nos hemos quedado sin saber qué nos han querido decir? Si la respuesta es afirmativa y, aún peor, nos ha pasado más de una vez, debemos eliminar fulminantemente de nuestra cabeza la idea de que “ni por asomo estamos hechos para ver publicidad” o que somos “demasiado simples” para fundirnos con el mensaje creativo y pragmático que nos envían las marcas. Nada más lejos de la realidad.

La cuestión es que muchas veces los anunciantes se empeñan en crear campañas de publicidad tan innovadoras y revolucionarias con el fin de sorprender al espectador que crean un mensaje tan complicado e intrincado que pocos son capaces de descifrarlo. Conclusión: inmensa pérdida de dinero para el anunciante que ha diseñado una campaña que no ha llegado, ni de lejos, a las expectativas que ellos se habían fabricado en un primer momento.

La publicidad no trata de conseguir anuncios ininteligibles. Cuando hablamos de spots publicitarios en televisión, puede que el espectador tenga un par de segundos para digerir el mensaje (si es que tenemos humor para hacerlo) pero, ¿qué pasaría si nos encontramos con una valla publicitaria, de similares características, mientras vamos conduciendo por una carretera atestada de tráfico? ¿Tendremos la capacidad suficiente para desentrañar el mensaje de la marca antes de sortear el coche que tenemos delante?

Hasta hace no mucho tiempo, las marcas de artículos de prestigio y productos de lujosos creados para un target muy determinado, decidían invertir en campañas con mensajes algo más rebuscados para no caer en la “simpleza” del resto. Craso error. No hay mayor signo de inteligencia y de saber adaptarse al medio creativo y al público que nos rodea, que crear mensajes claros, directos y sencillos, que hablen de tú a tú y que convenzan de manera rotunda a los espectadores.

Buenos ejemplos los encontramos en anuncios de grandes marcas como estos:

Árboles a modo de bombillas para mostrar el efecto ecológico y de ahorro de la opción fluorescente.

Conexión wifi en los restaurantes McDonalds.

Un poco de pintura blanca es suficiente para “demostrar” la limpieza de Mr. Propper.

Un cuchillo tan bueno, que trocea la zanahoria junto con la tabla de cortar.

¿Qué mejor concepto que este para mostrar la idea del coche ecológico de Volvo?

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