Beneficios del producto: sexto principio básico de publicidad

Una aspiradora que, sin apenas esfuerzo, nos ayuda a tener la casa limpia. Una cafetera que apretando tan sólo un botón nos ofrece ese café espumoso que tanto nos gusta. Un yogur cuyas bacterias nos ayudan a mejorar nuestro organismo. La publicidad diaria está llena de ejemplos de frases de anuncios que nos muestran el beneficio del producto, un beneficio que si además de ser interesante e innovador, nos lo presentan de manera atractiva ya no sólo será una cualidad del producto, sino que además será una auténtica ventaja competitiva.

Beneficios de los productos en publicidad

Este es el verdadero truco del beneficio en publicidad: mostrarlo de tal manera que, al espectador le parezca único de la marca, una estupenda forma de establecer diferencias con el resto de competidores que ofrecen productos iguales o muy parecidos.

La pregunta es, ¿cuál es la mejor manera para mostrar el beneficio? ¿Cuál es la clave para que convenza al espectador?

La idea de venta debe dominar por completo el mensaje que queremos transmitir y, más aún, cuando hablamos de un beneficio que es perfectamente alcanzable, demostrable y realizable por el consumidor.

Un buen ejemplo lo podemos encontrar en aquellos anuncios donde ponen a prueba el producto y lo muestran en una situación, cotidiana o extrema, para que el espectador pueda así comprobar hasta que punto puede el producto cumplir las expectativas y promesas que promete.

Esta idea, que ha cosechado importantes éxitos de ventas, se ha llevado a cabo con productos tan cotidianos como los pegamentos especiales.

Una idea simple para expresar el máximo beneficio del producto: “Un pegamento fuerte y resistente que puede con todo”. ¿Y qué mejor muestra que colgar a un hombre del techo sólo con nuestro pegamento?

Un toque de humor junto con la prueba del uso del producto, consiguen despertar esa motivación para la compra. Se trata de un argumento mucho más racional que cuando hablamos de otro tipo de anuncios en los que se introducen los sentimientos, las emociones o los recuerdos del espectador. En este caso las motivaciones son subconscientes.

Pero cuando una empresa cuente con un producto o servicio cuyo beneficio es tan claro y puede expresarse bajo una idea sencilla y simple, el éxito de la campaña estará asegurado. Ahora bien, nunca debemos construir una idea en base a varios beneficios, aunque verdaderamente nuestro producto los tenga.

La recomendación de elegir tan sólo un único beneficio clave en el mensaje publicitario, no se hace arbitrariamente. Si pensamos en nosotros como consumidores de publicidad, imaginemos cuántas veces estamos expuestos a anuncios, pensemos cuántos de ellos recordamos y ahora hagamos memoria sobre los beneficios que reportan aquellos que finalmente llegamos a recordar. Sería imposible que pudiéramos recordar  tres o cuatro ideas de venta por cada producto que viéramos anunciado. Un beneficio, una idea y, tendremos la clave de un buen anuncio.

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