Parece que es obvio, pero no todos los anuncios muestran como protagonista el producto o servicio que anuncian. Cuando muchas veces, se quieren enseñar demasiadas ideas o conceptos abstractos de una “manera original” en el propio mensaje del anuncio, el producto queda relegado en un segundo plano. Conclusión: el espectador no tienen ni idea de lo que le están presentando y la marca pierde tiempo y dinero en una campaña que seguro ha sido desarrollada con un gran despliegue de medios y presupuesto
¿Has entendido el anuncio?
Una de las estrategias más comunes en publicidad a la hora de mostrar un producto difícil de describir con palabras, es echar mano de sensaciones y de conceptos demasiado imprecisos. Así se crean anuncios en los que el espectador termina sin entender el objeto del anuncio y el significado de su mensaje.
Es muy común que esto ocurra en los anuncios de perfumes. Loewe quiso mostrar algo más que sensaciones en el anuncio de su perfume: Aire Loco. El producto no era exactamente el protagonista, sino el juego entre una chica y su gemela en el que no queda muy claro ni el mensaje ni el producto. Las preguntas del espectador no se hacen esperar: confusión e indiferencia son el resultado de una costosa campaña de publicidad.
¿Qué me están intentando vender?
Otro buen ejemplo fue el de BMW. Su anuncio “You know you’re not the first” consiguió que muchas personas se sintieran impactadas por la imagen sensual de la chica rubia pero, ¿Habían conseguido los creativos publicitarios conectar el mensaje con la marca de coches? La respuesta es contundentemente negativa. No sólo no se consiguió confundir el mensaje, sino que la poca presencia de la marca en el anuncio fue completamente eclipsada por la imagen de la chica. El producto en segundo plano y poco recuerdo para una campaña cuyo objetivo no era otro más que vender coches.
A veces la idea de crear un anuncio diferente, impactante y especial, se superpone a la meta básica de un buen anuncio, que es la de enviar un mensaje de claro carácter comercial y que este pueda ser asimilado por el público. Convertir el producto en protagonista de nuestro anuncio nos permite conseguir un mensaje más efectivo y con mayor nivel de recuerdo.
Haz protagonista a tu producto: séptimo principio básico de publicidad
Parece que es obvio, pero no todos los anuncios muestran como protagonista el producto o servicio que anuncian. Cuando muchas veces, se quieren enseñar demasiadas ideas o conceptos abstractos de una “manera original” en el propio mensaje del anuncio, el producto queda relegado en un segundo plano. Conclusión: el espectador no tienen ni idea de lo que le están presentando y la marca pierde tiempo y dinero en una campaña que seguro ha sido desarrollada con un gran despliegue de medios y presupuesto
¿Has entendido el anuncio?
Una de las estrategias más comunes en publicidad a la hora de mostrar un producto difícil de describir con palabras, es echar mano de sensaciones y de conceptos demasiado imprecisos. Así se crean anuncios en los que el espectador termina sin entender el objeto del anuncio y el significado de su mensaje.
Es muy común que esto ocurra en los anuncios de perfumes. Loewe quiso mostrar algo más que sensaciones en el anuncio de su perfume: Aire Loco. El producto no era exactamente el protagonista, sino el juego entre una chica y su gemela en el que no queda muy claro ni el mensaje ni el producto. Las preguntas del espectador no se hacen esperar: confusión e indiferencia son el resultado de una costosa campaña de publicidad.
¿Qué me están intentando vender?
Otro buen ejemplo fue el de BMW. Su anuncio “You know you’re not the first” consiguió que muchas personas se sintieran impactadas por la imagen sensual de la chica rubia pero, ¿Habían conseguido los creativos publicitarios conectar el mensaje con la marca de coches? La respuesta es contundentemente negativa. No sólo no se consiguió confundir el mensaje, sino que la poca presencia de la marca en el anuncio fue completamente eclipsada por la imagen de la chica. El producto en segundo plano y poco recuerdo para una campaña cuyo objetivo no era otro más que vender coches.
A veces la idea de crear un anuncio diferente, impactante y especial, se superpone a la meta básica de un buen anuncio, que es la de enviar un mensaje de claro carácter comercial y que este pueda ser asimilado por el público. Convertir el producto en protagonista de nuestro anuncio nos permite conseguir un mensaje más efectivo y con mayor nivel de recuerdo.
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