Cómo actúa el público ante tus anuncios
Si hemos planteado los objetivos adecuados de nuestra campaña de comunicación y desarrollado las estrategias de marketing oportunas igual hemos conseguido lo más importante: llamar la atención de nuestro público hacia el mensaje comercial y a los productos que en él se anuncian. Hasta aquí no parece una tarea demasiado difícil. La clave está en pasar del impacto a la acción, a la venta, y ahí entra en juego un contexto diferente y, muchas veces, desconocido para el anunciante.
Es difícil engañar al público con un mensaje o una idea falsa aunque una marca ponga todos sus esfuerzos en conseguirlo, tarde o temprano el público se dará cuenta de la mentira y, cuando esto ocurra, las consecuencias serán nefastas.
Así como la mentira es detectada rápidamente por el espectador con sus correspondientes efectos negativos, la transparencia y la honestidad de un mensaje desencadena sensaciones positivas y beneficiosas, tanto para el público como para la marca. Si ya hemos llegado a este paso, tendremos más cerca la acción.
La ansiada actitud activa del espectador viene determinada por varios aspectos: uno, que el anuncio le resulte atractivo; dos, que le ofrezca una información útil no sólo la puramente comercial; tres, que la exposición del mensaje les resulte entretenido y cuatro, que los grupos que rodean a ese espectador: familia, amigos, compañeros de trabajo, también se sientan atraídos por ese mensaje. Esto último nos puede resultar muy curioso, pero es una característica propia del ser humano.
El ser humano es puramente social, gregario, necesita de los otros para llevar a cabo decisiones, no sólo las importantes, sino también las pequeñas del día a día. Cuando obtenemos la aprobación de nuestros grupos más cercanos, de nuestros grupos de referencia, se crea una perspectiva mucho más valiosa del mensaje publicitario, pues si la gente que apreciamos le da credibilidad al mensaje, ¿por qué no se la vamos a dar nosotros?
Este espíritu gregario lo vivimos en las redes sociales, donde las campañas de marketing y publicidad se comparten, “gustan” y se difunden mucho más rápido que a través de los medios convencionales.
En realidad, la publicidad no está tan odiada como se puede llegar a pensar. Si creamos una publicidad que no tenga ese carácter intrusivo, alimentamos un estrategia de comunicación más cooperativa e interactiva, nuestros mensajes no sólo llamarán la atención sino que también lo harán “a la acción”.
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