¿Es posible ser sincero en publicidad? A veces se tiene la falsa creencia que, para vender hay que engañar, ser habilidoso para ocultar aquello que no se desea enseñar sobre un producto o un servicio para, de esta forma, conseguir el esperado éxito en nuestras ventas.
Lo cierto es que tanto la honestidad, la sinceridad y la transparencia deben ser principios y características en toda campaña de publicidad y es que, cuando estamos seguros de que lo que decimos y transmitimos es verdad, menos dudas ofreceremos al cliente, lo contagiará y lo hará partícipe de un estado de seguridad y confianza.
Es precisamente eso, la confianza, una de las metas que debemos alcanzar con nuestro mensaje. Si no se crea un clima de confianza, no resultaremos convincentes, por lo que nuestro mensaje no llegará a recalar en nuestro público.
¿Cómo conseguimos que transparencia y publicidad se unan?
Estas son algunas de las pautas que debemos tener en cuenta para crear mensajes que inspiren confianza y seguridad:
El lenguaje debe ser natural, sin artificios, cercano al cliente para que se pueda entender sin esfuerzo. Todos somos conscientes de que, si algo no lo entendemos, nos generará desconfianza y lo rechazaremos.
No utilizando frases complicadas para esconder y ocultar defectos de nuestro producto, desventajas o inconvenientes. Si algo debemos tener presente, es que el cliente se da cuenta rápidamente cuando tratan de manipularlo a través de la palabra y, no suele ser algo que encaje demasiado bien. Si el producto ofrece un beneficio positivo para el cliente debemos transmitirlo de forma clara y que se entienda a la perfección.
La publicidad no puede crear necesidades donde no las hay pero si puede estimular la demanda para incrementar el deseo de compra. Si el cliente quiere o necesita algo lo comprará. Aquí la publicidad puede jugar sus cartas para mostrar la ventaja competitiva de una marca que las distinga de las demás y que la sitúe en buen lugar en la mente del consumidor. Pero si el cliente no siente la necesidad de un producto en concreto, la publicidad tiene que intuir que puede llegar a tenerlo en algún momento, debe actuar rápido y posicionarse antes de que otra marca lo haga. Quien da primero, da dos veces.
Transparencia: décimo principio básico de publicidad
¿Es posible ser sincero en publicidad? A veces se tiene la falsa creencia que, para vender hay que engañar, ser habilidoso para ocultar aquello que no se desea enseñar sobre un producto o un servicio para, de esta forma, conseguir el esperado éxito en nuestras ventas.
Lo cierto es que tanto la honestidad, la sinceridad y la transparencia deben ser principios y características en toda campaña de publicidad y es que, cuando estamos seguros de que lo que decimos y transmitimos es verdad, menos dudas ofreceremos al cliente, lo contagiará y lo hará partícipe de un estado de seguridad y confianza.
Es precisamente eso, la confianza, una de las metas que debemos alcanzar con nuestro mensaje. Si no se crea un clima de confianza, no resultaremos convincentes, por lo que nuestro mensaje no llegará a recalar en nuestro público.
¿Cómo conseguimos que transparencia y publicidad se unan?
Estas son algunas de las pautas que debemos tener en cuenta para crear mensajes que inspiren confianza y seguridad:
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