La motivación y el deseo en publicidad

La motivación en publicidad es ese impulso que nos lleva a consumir y satisfacer nuestras necesidades, unas necesidades que se convierten en deseos cuando nos fijamos en algo específico, un objeto o un producto en particular.

De hecho, el proceso que tiene lugar en la publicidad no sería posible sin la motivación que surge dentro de la pieza publicitaria y sin el deseo incumplido del consumidor.

Motivación y deseo en publicidad

¿Por qué la publicidad tiene que motivar? Pongámonos en la piel de nosotros, consumidores que utilizamos siempre aquellos productos que “nos funcionan”, “nos ofrecen confianza” o que “estamos habituados a comprar”. Si las marcas no lucharan por invitarnos a usar sus productos, el mercado tan sólo estaría en manos de unos pocos.

Las marcas intentan posicionarse en la mente del consumidor para ser las primeras en satisfacer sus necesidades, sus deseos.

Los deseos no se pueden crear. Por mucho que una marca de helados se esfuerce por tentarnos con un delicioso helado de chocolate, muy probablemente no lo compremos si no tenemos una necesidad de hacerlo. Lo sí pueden es motivar esa necesidad, influirnos para que elaboremos en nuestra mente una necesidad que, a priori, no habíamos contemplado antes y que se convierta en deseo cuando nos acordemos de este refrescante helado.

La motivación en publicidad juega con esos instintos innatos en el ser humano y que se asocian con una emoción determinada: el miedo, la ternura, la curiosidad, el deseo sexual, la propiedad o el hambre, entre otros muchos. En esta última emoción, el hambre, podría entrar nuestra marca de helados. Su publicidad provocará nuestro apetito, la motivación a la compra vendrá dada por la atractiva presentación del producto, su sabor, la preparación o sus ingredientes.

La publicidad también puede incluir en sus mensajes un impulso que nos lleve a mantener el equilibrio que necesitamos, nuestro equilibrio fisiológico. Ante una determinada llamada del apetito, si la marca de helados ha impactado en nuestra mente y se encuentra de las primeras en nuestro ranking de marcas, seguramente a la hora de pedir un helado para calmar nuestra hambre, nos acordaremos de ella y no de otra.

De todas maneras, estas no dejan de ser tan sólo teorías que, aunque ciertamente exista una gran parte de verdad en la práctica publicitaria, no hay nada que sea seguro y es que, al final, el público hará lo que quiera.

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  1. Por El mundo narrativo de la publicidad: secretos escondidos en la publicidad moderna | Pooblie el %d 27UTC %B 27UTC %Y a las %H:%M 10Tue, 27 Dec 2011 10:09:28 +000028.

    [...] como en la publicidad de lo que se trata es de vender, su mensaje central se puede sintetizar así: “si compras mi producto serás feliz”. Por lo [...]

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