El mundo como Minority Report: la publicidad personalizada
Podría decirse que no es tanto el futuro como el presente. La publicidad personalidad es el comedero de cabeza del día a día de diseñadores, departamentos de comunicación y profesionales de marketing.
Atrás van quedando la publicidad en masa donde el mensaje se enviaba mientras las empresas cruzaban los dedos para que llegase a su público objetivo. El target masificado se ha convertido en un target segmentado. A tanto ha llegado esta segmentación, que podría decirse que está hecha con dedicación y esmero para cada uno de los clientes de una empresa.
Esta publicidad personalizada no se ha creado porque ya se hubiesen agotado todos los recursos anteriores o porque la publicidad “antigua” se hubiese quedado obsoleta. La publicidad personalizada nace por tres razones.
La primera, por la saturación a la que está sometido el usuario. Nos parece de ciencia ficción cuando vemos la futurista película Minority Report, en los que el protagonista recibe los impactos publicitarios después de que un robot detectase sus gustos al escanear sus pupilas. No sé si en algún momento se llegará hasta esta situación, pero lo que es ya una realidad es que los robots escanean, no nuestras pupilas, pero si nuestras búsquedas en Internet, nuestras preferencias y gustos hacia diferentes productos en la red, y nos dirigen, de manera personalizada anuncios con un alto porcentaje de que nos van a interesar o, al menos, a “encajar” en nuestros gustos.
La segunda razón es la económica. Sin duda Internet ha democratizado la publicidad. Las astronómicas cifras que antes manejaban las empresas lanzando sus anuncios en televisiones y prensa, ahora se ha reducido a la quinta parte a través de Internet. Una buena campaña de marketing online ofrece mucha más rentabilidad que cualquier otra acción offline.
La tercera y última razón es el comportamiento del usuario. El consumo de televisión, revistas y radio se ha reducido. Ya no se leen periódicos tanto como antes porque, ¡para qué! ¡si tenemos la versión digital gratuita!. Las posibilidades que ofrece Internet en términos de información y comunicación, también se lo ofrece a la publicidad y el marketing. La red es una gran carretera con “vallas” libres en aquellos caminos que elija en usuario, “vallas” con publicidad que le interese y con altas probabilidades para el clic.
La publicidad personalizada la encontramos en anuncios de Google, en las sugerencias en redes sociales o incluso en nuestro correo electrónico.
Nuestros datos, dispersos por la red de redes aunque hagamos lo imposible por evitarlo, permiten a las empresas ajustar nuestro perfil para mostrarnos su publicidad. Por eso, a aquel que practica surf le presentarán anuncios de tiendas online con tablas de surf de ocasión y al médico le promocionarán el último congreso de medicina que se celebrará en la capital.
¿Nos beneficia al usuario o nos perjudica? Quizá sea parte de un debate extenso, lo cierto es que la posesión de nuestra información es beneficiosa para nosotros, que no tendremos que estar expuestos a publicidad que no nos interese, y para las empresas que podrán hacer más eficientes sus campañas de publicidad. Aunque, siendo un blanco tan fácil, de la saturación de anuncios quizá no nos podamos librar tan fácilmente.
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