El mundo narrativo de la publicidad: secretos escondidos en la publicidad moderna
Conocemos la publicidad pero, ¿sabemos realmente el lenguaje que se esconde tras ella? Te explicamos algunos de los factores que hacen más atractivo el mensaje publicitario.
Hablar de publicidad es hablar en un mundo de encantamientos y productos encantadores. La publicidad es como un canto de sirenas para atraer a los pescadores seducidos que no son otros más que los consumidores. Estas llamadas tienen un único objetivo, que los productos vendan y que los consumidores compren. Esto es lo que se llama comunicación persuasiva, es decir, “el arte de convencer”, el secreto tan bien guardado de la publicidad.
Las agencias de publicidad y los departamentos de comunicación utilizan innumerables recursos para hacer la publicidad más atractiva. La saturación de la publicidad actual, el gran número de anuncios que nos aborda diariamente vayamos donde vayamos, muchas veces, con una buena publicidad se marca la diferencia entre un producto con éxito en el mercado y otro que no lo tiene. Incluso puede hacer que un producto de dudosa calidad tenga un éxito desbordante, sólo porque su publicidad ha sido “encantadora”.
La publicidad utiliza imágenes atractivas para hacer más irresistibles los productos que vendemos. Los anuncios en publicidad se construyen con palabras, imágenes, grafismos, eslóganes,… por eso conviene saber que en la publicidad se utilizan dos estrategias diferentes: por un lado, la de informar y argumentar, describir el producto. Y, por otro lado, la estrategia que se utiliza es la de la seducción, donde sus herramientas de trabajo son fundamentalmente las imágenes, unas imágenes que tienen la capacidad de evocar nuestros deseos y sueños más escondidos.
Estas dos formas de presentarnos los productos pueden coexistir en el mismo anuncio. En ocasiones, la publicidad no nos dice nada acerca del producto que nos quiere vender sino que lo enmarca en unas imágenes que nos evocan características de ensoñación, así el producto queda asociado con todo lo que le rodea: una persona increíblemente atractiva, una situación divertida, entre otras muchas cosas.
Y como en la publicidad de lo que se trata es de vender, su mensaje central se puede sintetizar así: “si compras mi producto serás feliz”. Por lo que, si no tenemos el producto todavía no somos felices. La publicidad es el arte de enseñar a la gente a necesitar cosas.
Muchos anuncios utilizan historias muy antiguas para contar sus mensajes: fábulas, cuentos infantiles, mitos,… Son historias que no pasan de moda. Nos sirven para transmitir al espectador situaciones ideales, recreaciones de los perfectos roles sociales,… una narrativa publicitaria que no sólo es bien comprendida por el espectador sino que se adaptan a la perfección a cualquier época.
Fuente | Marketing Directo
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